sábado, 20 de febrero de 2010

Las Palabras que me salvan

a mis amigos de las tertulias poéticas Caudales y Encadenados


Lo que me hiere
no son las palabras;

es la ceguera hipócrita;
la torpeza del ingrato
la soberbia del incrédulo
las heridas que provoca
el inoportuno ego.

Me lastima
una pobreza,
mucho mayor que la mía,
y una tristeza
que no se consuela
con ninguna alegría.

El maltrato a los animales
los oídos llenos de cera;
el silencio de los cobardes
y la tensión sexual de un alma
que no fluye ni se entrega.

Me hiere, la esclavitud voluntaria
a una vida desértica.

Sufro, sufro mucho
porque mías son todas las penas.

Mías las llagas
de los pies desnudos.
Mía su sangre y las huellas
que dejaron en el camino.
Mía la agonía del poeta
que solo escribe
para expresar sus miserias.

Pero tuya es la voz
que se eleva,
con las palabras
que me salvan:

¡Te quiero!
¡Estoy aquí!
¡No te detengas!



Sinda Miranda

3 comentarios:

Noe Dominguez dijo...

Lo escuché el otro día en la tertulia y lo leo ahora, y me sigue pareciendo maravilloso. Gracias, Sindi, por compartir con nosotros. Un besazo.

Esmeralda Martí dijo...

Gracias por esas palabras llenas de amor y buenos propósitos. Es un encanto escucharte y escuchar tus mimos. Besitos

Perfecto dijo...

Poema sabio y entrañable. Me produce ternura y compromiso con la vida.

Abrazos mil.